Real Mamore 3 - Oriente Petrolero 2 - Torneo Clausura 2010

lunes, 30 de agosto de 2010
Con un equipo alterno, debido a que el titular guarda energías para jugar mañana contra Universidad de Chile, por la Copa Sudamericana, Oriente Petrolero no pudo sumar ni un punto en su visita a Real Mamoré, que lo derrotó por 3-2, en un partido de goles para todos los gustos y un pésimo arbitraje.

El cuadro refinero pudo haber ganado, porque tuvo un dominio casi pleno, pero careció de profundidad a la hora del gol.

En esa tarea se aplazaron los encargados de enlazar el trabajo del mediocampo con el ataque, no cumplieron con lo que les indicó el DT Gustavo Quinteros.

Ni Fernando Saucedo ni Ariel Ribera cumplieron esa función y por eso fueron pocas las situaciones de gol que generó el equipo albiverde.

El equipo trinitario empezó ganando con un cabezazo de Iván Zerda (13’), que después se fue expulsado, y aumentó cifras, a los 18’, mediante el volante experimentado Julio César Cortez, con la complicidad del arquero Óscar Antelo.

Oriente Petrolero, quien de entrada perdió a Ronald Rea, por un estirón, acortó las distancias mediante Fernando Saucedo (20’), tras una habilitación de Luis Melgar, pero cuando parecía que llegaba el empate, nuevamente Real Mamoré se fue arriba con un tanto del juvenil José Luis Suárez, a los 35’.

Cuando estaba por terminar el primer tiempo, llegó el segundo gol de Oriente Petrolero, a través del uruguayo Jorge Ramírez, a los 46’.

En el segundo tiempo ingresó el joven atacante Alcides Peña para reforzar la ofensiva, pero como no hubo penetración tampoco se cristalizó en gol el dominio del visitante.

El DT Gustavo Quinteros hizo ingresar a la cancha a otro delantero más (Pedro López), pero tampoco funcionó el cambio, porque faltó la conexión entre mediocampo y ataque.

Mamoré, quien a un minuto del final se quedó con nueve jugadores por la expulsión de Juan Pablo Fernández, hizo lo necesario para ganar y así anotarse su primera victoria en el torneo Clausura. Para destacar en Oriente la entrega de Diego Terrazas, con garra, al estilo del paraguayo Francisco Argüello.

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