España 2 - Bolivia 0 - Amistoso Internacional 2014 (30/05/2014)

sábado, 31 de mayo de 2014


Bolivia hizo lo que pudo, pero no logró disimular cuán por debajo está el fútbol que practica con respecto al gran nivel que predomina en la actualidad, y perdió en un amistoso contra España, que se paseó en Sevilla, y que pudo imponerse por un resultado mayor al 2-0 final.

Fue el primer test de la selección campeona del mundo antes de viajar a Brasil para defender su cetro, y solo Del Bosque y compañía saben cuán beneficioso resultó, quizás para que sus jugadores empezaran a moverse faltando tan poco para afrontar la competición en serio.

Fue como si jugara el gato con el ratón, España a media máquina no solo dominó a placer, sino que llegó infinidad de veces al área contraria llevando peligro. Otra cosa es que no consiguiera traducir ese juego, muy técnico y preciso, en goles, en parte por falta de una buena definición, aunque también por lo bien que estuvo el arquero boliviano Quiñónez.

A Bolivia hay que reconocerle algo, su esfuerzo, el tratar de no salirse de un libreto defensivo ordenado que practicó seguramente apenas un par de veces, dado el poco tiempo que hubo entre lo que se juntaron los jugadores y su salida a la cancha.

La Verde tuvo un despliegue físico importante, su gente intentó llegar a cada pelota, la cuestión era destruir el juego del oponente, lo consiguió a ratos, porque querer hacer uno propio era complicado, y más allá de unos pases seguidos no logró tener profundidad, o sea que —salvo alguna situación esporádica— estuvo muy lejos de convertir algún gol.

El primer tiempo fue aburrido y monótono. España no entró en tono con lo que quería su afición, que era ver jugar al equipo, tener más llegada y hacer goles. Tuvo unas cuantas opciones, la más clara cerca del final, que Quiñónez logró salvar. En la segunda mitad, Bolivia estuvo arrinconada en su cancha, fue cuando más en serio le atacó España y le creó varias ocasiones peligrosas.

El 1-0 llegó de penal. El árbitro cobró un empujoncito de Gutiérrez, falta al fin, que Torres cambió por gol tirando al centro mientras el golero se lanzaba hacia un costado (51’). El propio Niño Torres desperdició otra inmediatamente, y a partir de ahí Quiñónez tuvo trabajo y respondió bien, una y otra vez, aunque se quedó parado a los 83’ ante un disparo de Iniesta, al que los zagueros lo vieron meterse y no evitaron que rematara.

Si algo se puede rescatar de esta incursión a Europa es que Bolivia dio pelea en la medida de sus posibilidades, pero con poco era imposible hacerle frente a un monstruo, por más que éste jugara a media máquina.

FICHA TÉCNICA

CIUDAD: Sevilla
ESTADIO: "Ramón Sánchez Pizjuán"
ÁRBITRO: Lorenc Jemini (Albania)
ASISTENTES: Ermal Barushi y Denis Rexha (Albania)
PÚBLICO: 40 mil personas aproximadamente

ESPAÑA (2): 23) José Manuel Reina, 5) César Azpilicueta, 3) Gerard Piqué, 4) Javi Martínez, 11) Pedro Rodríguez, 8) Xavi Hernández, 14) Alberto Moreno, 15) Ander Iturraspe, 20) Santiago Cazorla, 9) Fernando Torres y 13) Juan Mata.

D.T. Vicente del Bosque.
CAMBIOS: 6) Andrés Iniesta por Mata, 2) Raúl Albiol por Piqué, 16) Sergio Busquets por Torres, 10) Cesc Fábregas por Hernández, 21) David Silva por Cazorla y 7) Gerard Deulofeu por Rodríguez.
TARJETAS ROJAS: No hubo.
GOLES: Fernando Torres (m.50) (de penal) y Andrés Iniesta, a los (m.83).

BOLIVIA (0): 1) Romel Quiñónez, 2) Ronald Eguino, 3) Luis Gutiérrez, 16) Ronald Raldes, 8) Diego Bejarano, 7) Marvin Bejarano, 20) Alejandro Meleán, 13) Alejandro Chumacero, 14) Gualberto Mojica, 17) Juan Carlos Arce y 9) Marcelo Martins.

D.T. Xabier Azkargorta.
CAMBIOS: 18) Danny Bejarano por Chumacero, 20) Alejandro Meleán por Miranda, 10) Rudy Cardozo por Mojica, 15) Vicente Arze por Arce y 21) Edward Zenteno por Raldes.
TARJETAS ROJAS: No hubo.
GOLES: No hubo.

La figura - Romel Quiñónez
Salvo en el segundo gol, en el que se confió, el golero boliviano estuvo firme y evitó lo que pudo haber sido una goleada en contra.

El árbitro - Regular
Otro en su lugar no hubiera cobrado penal por el empujón de Gutiérrez. Además se inventó varias faltas. No disimuló su tendencia localista.

Los datos

Sin opciones
Bolivia tuvo poquísima llegada ofensiva. Un par de veces de Arce en el comienzo, que hicieron ilusionar. Después, nada, por ahí, en el segundo tiempo, Martins se animó a disparar desde lejos.

¿Goleada?
Pudo acabar con un resultado más amplio. En el segundo tiempo Quiñónez estuvo atento varias veces, como también la zaga, que llegó justo a algunas pelotas.

El segundo
Linda definición de Iniesta, le pegó como con la mano. Sí, no lo marcaron.

La selección contó con el cariño de la gente

Centenares de bolivianos residentes en España se hicieron sentir ayer. La selección no puede quejarse, estuvo bien respaldada por esa gente que, por diversas circunstancias vive lejos del país y, por tanto, se emociona con un acontecimiento como éste.

Pocas veces una selección boliviana fue a jugar a Europa, la de ayer fue la décima en la historia, por tanto son escasas las posibilidades que los bolivianos que viven en ese lado del mundo tienen para estar cerca del equipo.

La tricolor flameó, el “Bo bo bo, li li li, via via via” se hizo sentir, sobre todo jóvenes se pintaron la cara y dieron rienda suelta a su aliento para la Verde. Incluso hubo una gran bandera boliviana que “paseó” por esa tribuna. Y tanto en el comienzo como en el final los jugadores agradecieron.

De manera que el partido amistoso en Sevilla no solo fue una fiesta para los españoles que acudieron al Sánchez Pizjuán a despedir a su selección que se va al Mundial de Brasil. La colonia boliviana se organizó muy bien y no se perdió algo que se repite muy de vez en cuando.

Miranda debuta con la Verde

Ante el campeón

Todo jugador sueña con debutar en la selección, a Damir Miranda se le cumplió ayer; pero como pocos, la primera vez del jugador de Bolívar tuvo algo especial que a muy pocos se les da: lo hizo frente a la selección campeona del mundo, lo que seguramente quedará grabado por siempre. Estuvo casi media hora en la cancha (en reemplazo de Chumacero) y se dio el gusto.

Saludo

Dos españoles frente a frente: por un lado, Vicente del Bosque; por el otro, Xabier Azkargorta. Los entrenadores de España y Bolivia, respectivamente, tuvieron un encuentro cordial antes del partido, hablaron unos instantes, se dieron la mano. Todo fue muy efusivo.

Segunda vez

Bolivia cayó por segunda vez ante España. La primera fue hace 20 años, cuando la selección europea se impuso 3-1 en la fase de grupos del Mundial de Estados Unidos 1994. Ayer se reencontraron en un amistoso que terminó 2-0.

Óscar Dorado Vega: Multitudinario entrenamiento

Fue una práctica pagada. Y por muchísima gente. España se despidió de su gente con una victoria módica, en la que solo el segundo tiempo, en función de local, valió la pena. Porque otra cosa representó el juego del campeón del mundo con Iniesta, Silva y Busquets, ausentes antes del descanso.

Bolivia intentó lo previsible: un equipo corto, ordenado, decidido a esperar y con escasísima disposición ofensiva. No otra cosa se deduce luego que José Reina, el arquero hispano, no haya atajado nada peligroso (y no es exageración) durante todo el trámite.

La parte inicial resultó un bodrio. El cuadro rojo —al margen de los varios ausentes—  tuvo el balón, sin embargo, no le agregó circulación ni velocidad. Esa arritmia lo condujo a una producción pobre, sin alma ni resultado.

Pese a ello —y sobre todo debido a una peligrosa reiteración de faltas cercanas al área propia— Romel Quiñónez debió exigirse frente a un remate de Mata y a un frentazo de Martínez, aparte de otras escaramuzas menores.

Cuando en el arranque del complemento se produjo el desnivel (leve falta penal de Gutiérrez que Torres cambió por gol), los de Vicente del Bosque se soltaron y mostraron una producción más cercana a la realidad, provocando que el seleccionado nacional quedara casi siempre detrás de la línea de la pelota. Por eso, Andrés Iniesta, cerca del final, dispuso de tiempo y espacio para avanzar, sin marca, antes de convertir el segundo, dejando al arquero literalmente parado.

Quedó muy claro que el conjunto boliviano representó un sparring muy livianito, desprovisto de audacia en pos de dañar. Evitó, en las cifras, un descalabro mayor, algunos de sus integrantes intercambiaron camisetas que seguramente guardarán para el recuerdo, pero futbolísticamente el saldo no escapa de lo meramente anecdótico.

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