Mauricio Méndez : Cuestionado y a la vez elogiado, el presidente de la Liga ya está ocho años en el cargo

lunes, 6 de diciembre de 2010
Cuestionado y a la vez elogiado, el presidente de la Liga ya está ocho años en el cargo. Al cabo de su primera gestión (2002-2006) fue reelecto por sus ideas y sus emprendimientos, pero hoy se ha convertido en blanco de críticas, aunque él es uno de los artífices del cambio que se busca en el fútbol. Está resistido por un sector de los clubes; otro lo respalda para que cumpla su gestión hasta junio del 2011. Así, en medio de un terreno sinuoso, el dirigente hace un alto y realiza un balance de la temporada liguera 2010.

“Lo feo, la impugnación en el cierre”
w Entre lo bueno destaca la campaña boliviana en la Copa Sudamericana
gustavo cortez n la paz
– ¿Qué habrá sido lo bueno de la temporada 2010?
– Me animo a mencionar sólo tres, porque internamente son muchos. Uno: la participación de los equipos bolivianos en Copa Sudamericana. Dos: los cambios que han comenzado a darse, producto de una profunda reflexión del fútbol boliviano. Y tres: el final del campeonato (Clausura), muy parejo, se definió en la última fecha al campeón.
– ¿Lo malo?
– Volvieron a registrarse positivos en los controles de dopaje; bajaron las recaudaciones luego del Mundial, habíamos tenido crecimiento sostenido los últimos cinco años; y cada vez son mayores los problemas económicos de los clubes, consecuencia de planillas desmedidas
– ¿Y lo feo?
– Cerrar el campeonato con impugnaciones
– ¿Por qué los clubes en la Liga están desunidos, o siempre hubo esa figura antes, así de marcada?
– La competencia en sí hace que los 12 clubes sean siempre rivales, siempre vean sus intereses institucionales, antes que el interés de la propia Liga. Pero no se encuentra desunida, hay enfrentamientos, un día entre grandes y chicos si de temas económicos se trata, entre oriente y occidente si el tema es sistemas de campeonato, y hay los enfrentamientos entre los que van arriba y abajo, por malos arbitrajes, por impugnaciones, etcétera. Esto se debe a la propia competencia.
Pero cuando hay que mirar temas de la Liga en su conjunto, en ese momento se enfocan en su responsabilidad institucional y la cosa cambia, eso lo viví en los cambios que se están dando en el fútbol.
– ¿Qué copiamos bien del exterior y qué copiamos mal?
– Lo bueno se copia día a día, no se observa con profundidad, pero cada viaje, cada curso, en cada reunión se aprende y se ejecutan cambios, lo estamos haciendo en el día a día; el cambio de sistemas y fechas de campeonato es uno de esos cambios esperados, que aún no se termina.
Lo malo que viene de afuera son los grupos que se infiltran en las barras y causan problemas en los estadios y alguna gente que le gusta salir en los medios y causar polémica como en la Tv argentina.
– ¿Por qué en Bolivia no se juegan dos torneos todos contra todos y así se evitan susceptibilidades, más aún con el título ganado por un equipo del oriente?
– Porque los clubes del oriente siempre han considerado que ese sistema es contrario a sus aspiraciones, sin embargo Oriente con un gran equipo demostró que es capaz de ganar en todos los terrenos.
– ¿Hay madurez en la dirigencia del fútbol profesional boliviano?
– Sí, seguro que sí. Lo que a veces hay es irresponsabilidad, sobre todo para aquellos dirigentes que le dedican su tiempo, energía y esfuerzos desmedidos a su pasión, a su club y no son reconocidos. Digo irresponsabilidad porque así es el futbol nuestro de cada día, hipotecando bienes, dejando a la familia, sometiéndose a la crítica inmisericorde de quienes no saben la realidad del dirigente de fútbol, estigmatizado por unos cuantos que hicieron o causaron daño económico a sus instituciones. Pero no son así la gran mayoría de los dirigentes. Cómo hacer entender eso a la mayoría, cuando en los medios se prioriza lo que causa escándalo, no lo que genera aplauso.
– ¿Qué síntomas empieza a notar del proyecto de cambio que propone al fútbol boliviano?
– Buenos, en el sentido de que se avanza y mucho; me preocupa que todavía no se haya terminado de socializar los temas de las asociaciones; en ese sentido, la Liga por su propia dinámica avanzó más rápidamente. Yo me siento feliz por la respuesta de la dirigencia nacional a esta realidad de cambio, ojalá que termine todo como se planificó.
– Este año la Liga socializó varias ideas y trabajos, ¿qué es lo que se puede destacar?
– Es bueno que todos veamos los cambios y los entendamos: tres seminarios de marketing internacional, pues los clubes necesitan generar mayores ingresos y una de las maneras es en esa vía. Dos cursos internacionales de DT para menores, para capacitar a todos nuestros entrenadores y generar un mejor recurso humano para los clubes. El campeonato de reservas, el 80 por ciento de los seleccionados Sub-20 está en esa categoría, lo que muestra que fue un acierto. Y el cambio de normas, para que sean claras y tengamos menos problemas.
– ¿Cómo estaba la Liga cuando asumió la presidencia (2002) y cómo está hoy?
– No soy de los que le gusta tirar lodo a los antecesores, los presidentes de los clubes saben lo que era la Liga ayer y lo que es hoy, pero lo más importante es lo que queremos hacer de la Liga. El crecimiento de la misma en estos ocho años ha sido muy grande en todos los sentidos.
Los que pasaron antes hicieron sus esfuerzos y hay que agradecerles; si cometieron errores, hay que entender que los cometieron haciendo su esfuerzo por hacer crecer a la institución.
– ¿Cuál ha sido el momento más feliz como presidente de la Liga en todos estos años?
– Creo que el haber liderado el proceso de cambio que estamos llevando adelante y haber recibido el apoyo de todos los clubes para llevar este barco a buen puerto, eso me deja satisfecho.
– ¿El más triste?
– El ver desde la presidencia de la Liga la realidad de Wilstermann, mi equipo.
– ¿Siente hoy que es un dirigente mal visto por la sociedad del fútbol boliviano?
– No somos monedita corriente, ninguno de los dirigentes. El hecho de ser parte de un equipo te genera la animadversión de las otras 11 hinchadas, nos ocurre a todos los dirigentes. Sin embargo, cuando recibes el apoyo de la mayoría de los clubes, sabes que has hecho un buen trabajo, que mediáticamente no es percibible. Es muy difícil tener la opción a una entrevista de esta naturaleza, sólo te dan 30 segundos y editan lo que a juicio del editor es lo más destacado y no siempre lo que uno quisiera contar.
– ¿Tiene enemigos?
– No tengo como política de vida odiar; yo no me enemisto ni odio, no tiene sentido; la vida es muy corta para odiar, si hasta para amar es tan corta.
– ¿Y amigos?
– Tengo esa dicha, de contar con muchos, tanto dentro como fuera del fútbol; lo triste es que en algún momento te das cuenta de que alguien a quien considerabas un amigo entrañable, a la vuelta de la esquina sabes que no había sido tu amigo. No por eso será mi enemigo, pero he vivido con dolor algunas situaciones que no valen la pena profundizar en el mundo del fútbol.
– ¿Qué sintió el día que Wilstermann, su club, perdía la categoría pese a ganar un clásico?
– No se puede describir, rara vez sentí tanto dolor y me sentí tan agobiado.
– ¿Qué sueño tiene en el fútbol boliviano como dirigente?
– Un fútbol ordenado en lo jurídico y en lo deportivo, (que) cada cosa (esté) en su lugar.

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